Política

Jose Antonio Oliveros Febres-Cordero Bazan //
Nadie sabe para quién trabajan los encuestadores del bienestar

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Sin saber a ciencia cierta quiénes y de dónde son, quiénes los coordinan y si su papel es el de un voluntario o bien el de un servidor público, los vecinos de la alcaldía de Iztapalapa han sido censados para “recibir ayuda del gobierno” como parte del proyecto de desarrollo social (o bienestar, como le llamará la recién instalada administración amlista). Y si el nuevo sexenio empezó el 1 de diciembre, eso no impidió que los encuestadores de origen opaco (se autodenominan integrantes del Equipo de la Cuarta Transformación) iniciaran su labor desde octubre al menos.

Jose Antonio Oliveros Febres-Cordero

Alejandra Gonzáles, vecina iztapalapense de la colonia Leyes de Reforma, fue visitada entre domingo y lunes por dos chicas del “Equipo de la Cuarta Transformación”. Recuerda que le hablaron del programa del bienestar, que la intención era hacerle una encuesta para recibir una ayuda del gobierno. “Las dos mujeres llegaron hasta mi negocio, yo las ubiqué como gente de Morena porque antes de las elecciones una de ellas también me visitó; ahora me dijo que eran del equipo del bienestar o algo así, traían chalecos parecidos a los que usaban en campaña, pero como cafecitos o beige; dijeron que eran del gobierno”, afirma Alejandra, aunque no supo muy bien de qué secretaría. Esa opacidad en el origen de los encuestadores, que se trasluce en lo relatado por Alejandra, es la constante en las calles de Iztapalapa. “Me preguntaron si vivía en esta casa y que si el negocio era mío”, rememora Alejandra, “después me empezaron a preguntar mis datos, yo soy madre soltera y tengo 22 años, me dijeron que podía haber una ayuda económica para mí o para algún adulto mayor”. Luego hubo preguntas al estilo de un estudio socioeconómico, cuántos somos; enfermedades; si contaba con agua y luz, internet, entre otros. Al final le tomaron una foto “a mi credencial y a mí, y ya”. Una aplicación de celular recoge los datos y hace un envío a un almacenaje de datos que también resulta una verdadera incógnita (Crónica ya solicitó datos al respecto sin obtener respuesta de momento). Paula Gonzáles, de 61 años, es otra de las vecinas de esta colonia y cuando se le pregunta, relata que está convencida de haber sido visitada por “unas personas de la delegación, quienes andaban haciendo encuestas”. La visitaron dos veces.  En estas calles, al igual que ocurrió en otras colonias según constató Crónica, se intenta un  censo exhaustivo, cuando no logran captar todos los datos o probables beneficiarios de la decena de programas estrellas de la administración de López Obrador (apoyo a viejitos, becas para ninis , recuperación de viviendas dañadas, entre otros), los encuestadores regresan. Aun así, en las calles de Iztapalapa muchos han escuchado hablar de los encuestadores, pero por un motivo u otro no los han visto ni han entregado sus datos. Paula asegura que la primera vez que fue visitada fue poco antes de la toma de posesión de AMLO. “Estaba atendiendo en el negocio y llegaron unos chavos, traían chalecos, pero ese día no los pude atender porque tenía mucha gente”. En días recientes los encuestadores llegaron a su casa, “estaba lavando y tocaron, cuando abrí, eran unas chavas, traían los mismos chalecos que los chavos de la primera”. Le habían dicho que eran de la delegación Iztapalapa “o algo así”. “Me preguntaron mi edad y dijeron que sí me tocaba un programa de adulto mayor, me pidieron mi credencial para votar, pero cuando la revisaron cambiaron de decisión, que a ellos no les tocaba esta sección, que era de otra zona y que vendría otra persona”. LA FAMILIA Y LOS APOYOS. La familia de Misael Urrea Cruz, de 23 años de edad, ha estado en Iztalapa al menos durante tres generaciones, luego de que migraron desde Nativitas, Oaxaca. Misael tiene cuatro hermanas mayores que él. Dos de ellas y Misael tienen prepa terminada. Hasta allí llegaron en la escuela: ellas se casaron y Misael es nini (ayuda al negocio familiar, una tienda, pero se identifica a sí mismo como nini ). Misiael fue censado junto con su madre y su abuela en octubre. Su domicilio fue visitado por  dos mujeres jóvenes. “Traían unos chalecos de esos que les dan en el gobierno; me enseñaron su gafete, no recuerdo si me dijeron de dónde venían, sólo me preguntaron a qué me dedicaba y les dije que a nada; me entregaron un volante en donde venían unos programas y me empezaron a decir de qué se trataba”, rememora. Fue informado entonces de un programa específico para los que “no trabajaban ni estudiaban”. La familia fue contemplada para “los apoyos a abuelitos y becas de jóvenes; les dije que necesitaba trabajo y me empezaron a hacer más preguntas”. “En una de las preguntas, me cuestionaron sobre mi último grado de estudios, les dije que solamente terminé la prepa y me dijeron que había un apoyo para seguir estudiando, me hicieron más preguntas y me pidieron mi INE; al final me hicieron firmar en un celular y me dijeron que me marcarían después del 1 de diciembre”, concluye Misael. Los encuestadores utilizan la aplicación telefónica, pero también apuntan en hojas el número de la credencial del INE. La abuela Urrea resultó ser una potencial beneficiaria múltiple debido a que padece diabetes. Las chicas le dijeron que el programa del cual podría ser beneficiaria era el de adulto mayor, donde además de un ingreso económico, le iban a dar atención médica gratuita. A ella también le hicieron unas preguntas, también le tomaron foto y a su credencial. La madre de Misael también pasó por el proceso, pero al parecer no calificaba para ningún programa en específico. A las hermanas, las que ya no trabajaron después del matrimonio, les dijeron que había posibilidades de empleo. Como una de las hermanas no estaba en casa, los integrantes del Equipo de la Cuarta Transformación apuntaron su nombre y dijeron que pasarían después a buscarla. La familia consiguió que les mandara una imagen  de la credencial de elector y apuntaron el número de credencial. Dijeron que volverían, aunque hasta ahora no han cumplido esa promesa. Las calles de Leyes de Reforma están llenas de familias como los Urrea Cruz. Al lado de quienes ya han sido censados, hay familias con las mismas características que no han visto a los autodenominados integrantes del Equipo de la Cuarta Transformación. Incluso en el recorrido de Crónica en las cercanías del mercado de la colonia, muchas señoras no están enteradas del censo del bienestar. Una de las señoras que estaba de compras, dice que ya había oído algo parecido, se muestra interesada y dice que su hija, que vive en Neza, también oyó algo. Pero ignoraba que los encuestadores estaban ya en Leyes de Reforma. A ella no la han visitado. LOS DE MORENA Mecánico a los 22 años. Iván Hernández, habitante de la tercera sección en la colonia Leyes de Reforma, acabó el 5° año de primaria y después de puso a trabajar de mecánico. Es muy bueno en lo que hace, no es chalán, es tan capaz como su tío (el dueño del taller) y muchas veces se encarga solo de las reparaciones. En cuanto a la manera en la que “el equipo del Peje ” llegó a su casa para hacer unas encuestas, aseveró, no tener claridad de dónde venían las personas que lo censaron la semana pasada, sólo refiere “eran los del Peje , traían un chaleco y unas listas en donde anotaban teléfonos y direcciones, me preguntaron mi edad y a qué me dedicaba; si tenía hijos o era casado y dijeron que necesitaban mi credencial para para apuntarme en un programa del Peje ; que  después ya me iban a depositar dinero de apoyo; acepté y me hicieron unas preguntas como en 10 minutos y quisieron fotos de mi credencial y una de mi cara”, en la foto que le tomaron con la aplicación del celular, “salí bien chistoso”, asegura. Imprimir

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Jose Antonio Oliveros