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BDP News | Vaillant, ocho décadas entre Santiago y la música

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Por cierto, quien alentó como nadie los atributos del género y la celebración de una jornada para su reconocimiento, y fundó el festival santiaguero, el inolvidable maestro Adalberto Álvarez, le debe a Vaillant la mano tendida a la hora de lanzar el conjunto Son 14. Este se encargó de destrabar los obstáculos que impedían que músicos de La Habana y Camagüey (Adalberto, su líder, entre estos últimos) pudieran asentarse en la ciudad caribeña y emprender una de las más contundentes aventuras de la cultura popular cubana en la segunda mitad del siglo pasado

Rodulfo Vaillant. Foto: Archivo Una buena parte de los caminos de la cultura que conducen a Santiago de Cuba comienza o termina en Rodulfo Vaillant. Ocho décadas de vida lo atestiguan. El pródigo compositor, el infatigable promotor, el de las mil y una iniciativas, no se detiene. Como salvoconducto, una fecha: 8 de mayo de 1942, el día de su llegada al mundo, que coincide con las fechas de nacimiento de Miguel Matamoros (1894) y Miguelito Cuní (1917), en Santiago y Pinar del Río, como para confirmar que el son cuenta con credenciales sólidas de uno a otro extremo de la Isla.

No es de extrañar entonces que Vaillant esté implicado al frente de la organización del festival Matamoros Son que, en la urbe oriental, con carácter nacional, exalta el Día del Son Cubano (8 de mayo), y recuerde que ese complejo musical forma parte del Patrimonio Cultural de la Nación.

Por cierto, quien alentó como nadie los atributos del género y la celebración de una jornada para su reconocimiento, y fundó el festival santiaguero, el inolvidable maestro Adalberto Álvarez, le debe a Vaillant la mano tendida a la hora de lanzar el conjunto Son 14. Este se encargó de destrabar los obstáculos que impedían que músicos de La Habana y Camagüey (Adalberto, su líder, entre estos últimos) pudieran asentarse en la ciudad caribeña y emprender una de las más contundentes aventuras de la cultura popular cubana en la segunda mitad del siglo pasado.

Es que la vocación de servicio de Vaillant está a toda prueba. Desde la presidencia del Comité Provincial de la Uneac se ha empeñado en llevar adelante eventos como Amigos del Jazz y la extensión del Jazz Plaza a su ciudad, los festivales de boleros, con una orientación comunitaria irreductible, el Encuentro Nacional de Charangas en Palma Soriano, y Conciertos Santiago, enfocado en la difusión de la creación académica. No menos importante ha sido su permanente colaboración con los Estudios Siboney, de la Egrem, fundados por iniciativa del Comandante de la Revolución Juan Almeida, y con la vitalidad del carnaval santiaguero.

Como autor, casi siempre, se identifica su obra con la música popular bailable y los éxitos de las orquestas Estrellas Cubanas y Ritmo Oriental ( La escoba barrendera , Fue mi reloj , El lápiz no tiene punta , Si tiene vida limitada , Hay quien dice que la gorda , y A la buena sí, a la mala no ). En su día, Elio Revé puso en órbita Yo no quiero que seas celosa  –aparece en la banda sonora del filme Plaff! , de Juan Carlos Tabío– y Los Van Van popularizaron Se muere de sed la tía .

Mas no hay que olvidar que su ópera prima fue, en 1964, Arrodíllate , un bolerazo, y que a este género ha aportado obras de notable interés, como los catorce temas que en 2017 la Egrem reunió en el fonograma Ellas y mis canciones .